Quejidos al aire

Hace una semana estuve en Madrid en plena huelga de la sanidad madrileña. El hospital Ramón y Cajal bullía. La gente, usuarios como yo de la sanidad pública, se “pegaban” por firmar para la defensa de la gratuidad y universalidad de este servicio. Dios me libre de hablar de política. Ni entiendo, ni lo pretendo, pero me resultó curioso el diferente planteamiento comparándolo con Asturias.

En la capital proclaman por la gratuidad y por los pacientes (a fin de cuentas los trabajadores de este sector lo son…..o serán). Aquí, en provincias, proclaman por el aumento de las horas de trabajo semanales y las dos horas y media que han de trabajar un día a la semana en horario de tarde. No sé que planteamiento es el más correcto o exacto, pero para los receptores de esta información, yo incluido, que desconcen los detalles y los entresijos del conflicto (y supongo que somos la mayoría), parece facil decidir con qué reivindicación simpatizar más.

Esto me lleva a algo que acabo de leer hace un rato y que tiene que ver con un “palabro” repetido hasta la saciedad y más en tiempos de crisis. Innovación. El futuro de las empresas, la manera de alcanzar nuevos mercados, la forma de crecer, el modelo más exitoso, etc, etc. Cierto. Los paises, o incluso regiones más innovadores son los más prósperos. La innovación es el motor de la competitividad (decían en Davos los expertos que, en teoría saben de esto)… y miles de frases más que secundan este argumento.

Innovar cuesta dinero dicen las empresas. Hay que invertir en desarrollo y las cosas no están para mucho gasto, dice Futanito. Es que el estado no me dá dinero e innovar es muy arriesgado, comenta Menganito. ¿Qué crees, que si no tuviese apoyo no lo haría?, explica Zutanito.

Solo un dato. De los 400000€ qué el programa europeo MANUNET ha destinado para Asturias en 2012, solo 8 empresas de la región han presentado proyectos (según el INE hay, en Asturias, 521 empresas que dicen que son innovadoras). Las empresas innovadoras de nuestra región se han dejado por el camino cerca de 300000€.

No voy ni a leer los datos del País Vasco, porque las comparaciones muchas veces son odiosas….

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Cobaya vs Cobaya

El día 5 de Diciembre me transformaré en cobaya. No soy Gregorio Samsa, ni he salido de la mente de Kafka para mutar en insecto.

Me enchufarán a una máquina durante 7 horas para extraer mis linfocitos T e intentar educarlos para que no ataquen a mis, ya maltrechas, células del páncreas responsables de la producción de insulina. Puede ser un primer paso para la prevención y mejora de las condiciones de vida de muchos diabéticos tipo I que dependen de la insulina exógena para poder vivir.

Me he presentado voluntario y, los riesgos, aunque imposibles de prever dado lo novedoso de la técnica, son mínimos. Lo he tenido fácil.

Escribo esto porque la lectura de un articulo en uno de esos suplementos que acompañan los periódicos dominicales, me ha dejado, cuanto menos, dándole vueltas a la cabeza sobre estos temas. Hablaba de la experimentación que muchas empresas, universidades y laboratorios hacen con animales. Ratones, cerdos, monos, gorilas, pero también caballos y perros. De hecho, es un modelo de negocio de exito para una empresa italiana, Green Hill, que por un “módico” precio, que ronda los 450-900€, te envían un perro de la raza beagie a cualquier parte del mundo.

Beagle
Raza Beagie

En España utilizamos 900 mil animales para experimentación en pro de los avances de la industria y la medicina. “Los necesitamos para salvar vidas” – dicen algunos. “Son sometidos a brutales pruebas y se juega con su sufrimiento” – dicen los otros. Está claro que entre el el blanco y el negro hay infinidad de tonalidades de gris. La empresas que desarrollan cosméticos, someten a brutales test a estos animales con el único beneficio que puede tener para el ser humano un mejor maquillaje o champú. En el otro lado, está el dato de que la insulina, que salva millones de vidas hoy en día, se descubrió investigando con páncreas de perros y que tres de cada cuatro premios nobeles investigan, o lo han hecho en algún momento de su carrera, con animales.

¿Qué pensar?. Yo mismo me hago esa pregunta. Cierto es que se seguirá investigando, y que se seguirán utilizando animales en estas investigaciones. Sinceramente, no creo que esto cambie. Quizá el “quiz” de la cuestión esté en vigilar y poner medidas para limitar los campos dónde se utilicen, y asegurar que las condiciones de cría y utilización sean las adecuadas y tengan en cuenta que el sufrimiento de estos animales no debe ser gratuito. No todo vale.

Al menos, a mi me han pedido permiso…